domingo, 5 de julio de 2015

Mirar y perder

Y entonces miras y ves que os estáis perdiendo.
Y que ambos os estáis dando cuenta.

Y es ahí cuando aprendes que a veces no merece la pena
Ir detrás, estar siempre y hablar primero 



Porque siempre es mejor autoquererse
                                            Que quedarse en otra cicatriz

domingo, 28 de junio de 2015

'Y van 9 días'... de Sevilla con Vanesa Martín

19 de Junio


Auditorio Rocío Jurado

Sevilla

Vanesa Martín

Y ya. No hace falta decir más. No hace falta sentir más. No es necesario. A veces solo basta un nombre. El suyo, por ejemplo, es suficiente y es que oyes Vanesa Martín y, de repente, empiezan las emociones, los escalofríos, los pellizquitos donde duelen, donde escuecen, donde salvan. 

Pero sería injusto, muy injusto, resumir aquella noche en solo dos palabras. Y claro intentas añadir alguna más: Vanesa Martín en Sevilla. Y la cosa solo puede ir a mejor. Aparecen los colores, los recuerdos, las calles de azahar. Qué importa que sea junio y la cola esté al sol. Vanesa Martín en Sevilla. 

Aún así, sigue sonando a poco y te ves obligada a completar la frase: Vanesa Martín en el Auditorio Rocío Jurado de Sevilla. Y ay. Cuántos suspiros lanzados. Como unos 8000 por segundo, porque aquello estaba a rebosar. Y qué nombre tan bello. 

Después de tanto tiempo sin poder, sin estar en la ciudad adecuada en el momento adecuado, sin la suerte de conocer su voz en persona... Ahí estaba yo. Por fin. Una malagueña que llegaba a Sevilla directa desde Madrid. Qué cosas. 

Por fin aparecía Ella en escena. Aparecía, de manera literal, se elevaba poco a poco, como se elevan las que empiezan sin nada y se convierten en todo. De la misma manera que ha elevado su carrera, igual que ha ido bailando cada vez con más y más público. Poco a poco. 

Y me gustaron todos sus detalles... Todas sus palabras, gestos, miradas... Todos sus pasos. Todo eso que te transportaba a cada historia que nos susurraba el aire. Historias que acostumbras a escuchar en tu intimidad, historias que a golpe de guitarra te pones a cantar con 8000 personas más. Y eso debe ser lo que llaman magia. 

Una canción tras otra. Una sensación tras otra. Con la intensidad de quien te rompe cada vez que te acaricia, pero con el don de reconstruirte y la forma de hacerte ganar en el siguiente verso. Porque eso es ella, verso. Del que alivia, del que sobrepasa los límites, del que se tatúa en la piel con tinta invisible. Verso en carne viva.  

Y pasaron las horas, porque ellas también son de las que llegan para irse. Y la noche de pronto fue madrugada. Y ya todo sabía a despedida, pero nunca una despedida me supo tan bien. Porque hasta yo me siento grande por haber soñado allí. 

Gracias, gracias y gracias. Por hacernos partícipes del baile de su vida. Por ponerle ritmo a la nuestra. Ojalá fuese tan fácil como hacer Chas! y aparecer en cada concierto. 

Gracias, decía. Que nunca la pare nadie.



De Vanesa Martín es difícil recuperarse.
(Aunque tampoco quiero, veréis)

...Y van nueve días




domingo, 17 de mayo de 2015

#RondaRomántica

Ronda Romántica nació el año que yo me fui a Madrid. Y vaya coraje me dio. Veía emocionada y desde lejos como Ronda se tiraba a la calle vestida de época. Fotos donde habían más personas que aire. Gente feliz, olvidando todo lo demás, aunque sea un fin de semana. "Yo voy de rica porque de pobre ya voy el resto del año". Todo el mundo me dijo que no sabía lo que me había perdido. Y, asustada, pregunté y casi rogué que si eso se volvería a repetir. Y se repitió. Y me lo volví a perder. Pero este año no, este no podía dejarlo pasar. Y me fui a Fitur, porque no podía esperar más. Y necesitaba un acento cercano. Y me lo dieron. Y gracias (infinitas) a quien me contagió la ilusión y me trato como a una más, cuando solo habíamos intercambiado un par de tweets. 

Total que ahí estaba, con mi billete comprado desde enero, un calendario con muchos días que tachar y muchas ganas de ver recreaciones en su escenario real. 

Y llegó el momento. 

Y estaba tan nerviosa que cuatro horas de tren me parecieron cuatro años. Y tantos fueron los nervios, que me dormí media hora antes de que sonara el despertador. 

Y empezó el pasacalles. ¡Y cuántos pueblos participando en una historia común! Y éramos tantos dentro, que daba miedo andar y que no hubiera nadie viéndolo. Pero qué va. Fuera eran aún muchos más. 

Y qué bonitas las tabernas y qué pequeña parecía la Alameda. Y qué magia tiene Duquesa de Parcent de noche. 

Miraba todo asombrada, porque no había un rincón que estuviera mal pensado. Todo tenía el más mínimo detalle cuidado con mucho mimo. Y cuánta gente, de verdad, ¡cuánta gente! 

Cuando me fui a dar cuenta ya se había acabado el día, y la noche. 

Y ya era sábado. 

Y madrugué, porque no quería perderme nada. Con falda, flor y a lo loco. Cámara al cuello y a la calle. Había tanto turista que nos costó recorrer dos calles casi una hora. Y a mí me daban ganas de hacerle fotos hasta a ellos. 

Porque Ronda Romántica es llorar con la representación de un entierro de la mujer de un bandolero. Es no poder hacer fotos a Carmen la de Ronda, porque no querías apartar ni un segundo la mirada de la realidad. Es bailar sevillanas de madrugada. Es disfrutar de los mejores caballos en una plaza de toros a rebosar. Es conocer grabados de Goya en persona. Y disfrutar de cada segundo. Y ver a rondeños y serranos de cualquier edad, involucrados. Y hacerte fotos en un calabozo, en la cárcel e incluso en el cementerio. Y niños jugando a bandoleros contra franceses. Y disfrutar de los tuyos con una copa de vino. 

Pero también es los trenes dobles cargados de gente que no dejaban de llegar. Y los autobuses. Y los bares hasta arriba. Y las costureras rechazando pedidos porque ya no daban más de sí. Y las madres en los talleres haciendo catites. Y la de metros de tela que se han comprado. Y el desfile con tanto público que faltaron asientos, incluso después de duplicarse los del año anterior. Y los medios  de comunicación nacionales dándole repercusión. Y todas esas cosas que tanto cuestan reconocer. 

Ha sido tanto. Ha sido tan bonito. Lo he disfrutado de tal manera, que solo queda darle las gracias de nuevo a quien se ha preocupado de que saliera. Porque ya puedes tener la mejor idea, que sin una buena organización se queda en nada.

No entiendo que haya quien diga que Ronda Romántica no le aporta nada, porque a mí... a mí me ha dado la vida. 

Hasta el año que viene, magia.


viernes, 1 de mayo de 2015

Ella era de esas que un día te hacían quererla hasta achucharla infinitamente y que te pareciera, aún así, poco.

Pero al día siguiente, de repente, decía algo, estaba rara o llevaba peor cara y... Ya no apetecía quererla tanto.

Pero el día tres era como el día uno. Pero el cuatro era como el dos.

Y al final... Se perdía. El abrazo infinito, la buena cara... Y la vida.

sábado, 25 de abril de 2015

...Y habrá que tener una sonrisa preparada :)

Tenía mil promesas que no había cumplido. Y otras mil que no le habían cumplido.
Siempre daba una respuesta de las que hace rabiar cuando estás al borde de la saturación, cuando cualquier mínima cosa te colma el vaso:

-He derramado el café :(
-Corre! Haz otro y así puedes
             volver a
disfrutar del aroma que
desprende recién hecho :)

-El viernes examen :(
-Y al día siguiente sábado! :)

-Llueve mucho :( 
-Mañana saldrá el sol :)

Pero no era capaz de responderse así a sí misma.

Jugaba a vivir aquí y allá. 

Era más miedosa de lo que nunca imaginó. Y más normal y más común y más persona. 

Cambiaba de opinión cada cinco segundos. De manera radical, además. Pero porque hay cosas que parecen una solución y luego solo traen problemas. Ilusiones que a la larga te apagan. Y amores que solo traen odios. 

A pesar de todo se estaba empezando a querer y a cuidarse y a descansar más de sí misma. Que al final, no importa ni cómo ni cuándo ni qué has hecho ni porqué... que lo único que vale es la vida.


Porque mañana seguro que es verdad que sale el sol...
...y habrá que tener una 
sonrisa preparada 
:)